Un mes de campaña

Se ha cumplido un mes desde que arrancamos la campaña en este blog, y el balance no puede ser más positivo:

– 100.000 visitas a la página

– 500 correos de apoyo recibidos

– 200 blogs adheridos

– 39.000 firmas al documento

Queremos desde aquí agradeceros a todas y todos vuestro apoyo y vuestro aliento. Os garantizamos que no será en vano, esto no ha hecho más que empezar.

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Y al Severo que nos fuimos

Ayer de nuevo se sobrepasaron las previsiones de participación más optimistas, y a la manifestación acudieron más de 12.000 almas. Ni el frío, ni la lluvia, impidieron que miles de madrileños mostraran -una vez más, y desde luego no la última- su apoyo al Dr. Motes y su equipo y su firme rechazo a la actitud de los actuales responsables de la Comunidad de Madrid.

La marcha recorrió las calles de Leganés hasta el Hospital Severo Ochoa donde, desde una improvisada tarima, Luis lanzó su alegato en favor de la Sanidad Pública y en defensa de su inocencia. Una inocencia ratificada por los jueces, y que Aguirre y Lamela se empeñan en negar.

Estamos hartos de sus constantes mentiras, de su prepotencia, de sus injurias, de sus insultos … Estamos hartos.

Y se va a notar.

Más fotos del acto, en Flickr.

Las cosas claras 2

Uno de los argumentos falaces que se emplean contra Montes y su equipo, es el del descenso de muertes en el servicio de urgencias del Severo tras la destitución de Luis. Este artículo arroja luz sobre el asunto. La mentira tiene las piernas muy cortas:

Las sedaciones del Severo Ochoa
Sanidad reorganizó el hospital para atribuir más muertes al doctor Montes
Tras la salida del médico, se derivaban pacientes terminales fuera de urgencias

La Consejería de Sanidad de Manuel Lamela alteró la mortalidad en el hospital Severo Ochoa para justificar su intervención contra los médicos de urgencias. El objetivo era reducir a las muertes en el servicio tras el cese en marzo de 2005 de su coordinador, Luis Montes, y así alardear de lo beneficiosa que había sido la medida.

En realidad, lo que ocurrió fue que decenas de pacientes que entraban en fase agónica eran trasladados tres plantas más arriba, al servicio de Medicina Interna, para que murieran allí. Así, el fallecimiento no constaba como ocurrido en urgencias y Lamela podía afirmar cosas como las que dijo en la Asamblea de Madrid el 7 de abril de 2005: “Entre el 11 de marzo y el 5 de abril de este año, sólo han muerto tres personas en urgencias. En el mismo periodo de 2004, los fallecidos fueron 18”.

Lo que no contó Lamela era que la mortalidad total del hospital seguía estable, con una ligera pero sostenida tendencia al alza debida al crecimiento y envejecimiento de la población. Morían los mismos, pero lo hacían donde a Lamela le convenía.

Del 2002 hasta el verano de 2004, cuando fue abierto el hospital de Fuenlabrada -que asumió 180.000 de los 380.000 vecinos de la zona que atendía el Severo Ochoa-, las muertes en el hospital mantuvieron una clara tendencia al alza: 770 en 2002, 888 en 2003 y 456 en los seis primeros meses de 2004. En todo este periodo, entre un 30,1% y un 31% de los fallecidos lo hacían en urgencias.

Este porcentaje era mucho más elevado que en otros hospitales, pero si alguien debía dar una explicación por ello eran los Gobiernos central y autonómico, del PP. Fueron ellos los que habilitaron en 2001, ante la falta de camas en el centro, un espacio en urgencias para los enfermos terminales.

Tras la apertura del hospital de Fuenlabrada, el descenso de la mortalidad en Leganés fue notorio: en la segunda mitad de 2004 murieron en el Severo Ochoa 331 personas, 125 menos que en la primera mitad del año, cifra similar a los 121 que en esos meses fallecieron en el hospital de Fuenlabrada. Pero las muertes, sumando los dos hospitales, siguieron creciendo: 908 fallecidos, 20 más que el año anterior.

En 2005, el año del estallido de la crisis, murieron en los dos hospitales 961 personas, 54 más que en 2004. De ellas, 638 lo hicieron en Leganés y 323 en Fuenlabrada. La tendencia al alta en la zona se mantuvo, pero las muertes en el Severo Ochoa cambiaron radicalmente: el porcentaje de fallecidos en urgencias se redujo al 17,8% (114 de 638), pero sólo a costa de aumentar los que fallecían en planta y en el hospital de Fuenlabrada.

Las cosas claras 1

Este será la primera de una serie de entradas que dedicaremos a tratar de aclarar algunas cuestiones que están suscitando debate en los comentarios. Debatir sobre hechos ciertos y probados, ayuda siempre a alcanzar la verdad.

En esta ocasión, os dejamos el alegato del abogado de Luis Montes, que contiene muchas de las claves necesarias para entender el caso:

Declaración de Rafael Burgos, abogado del Dr. Montes:

“En las cuatro únicas historias en que está el señor Montes, no hay más que interpretaciones equivocadas de las propias historias clínicas, cuyos errores se transmiten desde los expertos de la Consejería a los expertos del Colegio de Médicos, habrá que pensar que posiblemente no se hicieron las cosas demasiado bien a la hora de hacer las valoraciones por parte de los peritos. No hay ni una acusación, seguimos teniendo una absoluta falta de imputación y sobre todo lo que tenemos es que no hay nadie que se responsabilice de atribuir al señor Montes una actuación imprudente, negligente o dolosa, mucho menos todo lo que se ha dicho de él, entre otras cosas a la entrada aquí llamándole ‘asesino’, ‘a la cárcel’, etc… Toda esta instrumentalización es lo que me preocupa en un estado de derecho: que las cuestiones de naturaleza política se trasladan a los juzgados y sobre todo que se trasladen a un particular que tiene que sufrir, al margen de otras cuestiones como es la lucha política, el debate político, etc, (…) De igual manera tengo que decirlo y de alguna manera protestar por la utilización sesgada que se hace de la justicia por motivos políticos y en las que pagan los particulares como en este caso los doctores del Severo Ochoa. Hemos citado a Lamela, hemos propuesto esa declaración del consejero y el viceconsejero, él tendría que explicar por qué se apartó del criterio prudente y discreto con que actuó su antecesor en la Consejería. Ante una denuncia similar, nadie se enteró de la denuncia anónima del año 2003 y se reveló como lo que era, completamente falsa, sin hacer daño a nadie, sin hacer escándalo, sin perjudicar a la sanidad pública… y en este caso se ha producido todo lo contrario, eso es lo que hay que preguntarle al señor Lamela, y que responda de cómo tuvo conocimiento, por qué dio verosimilitud a una denuncia falsa y sobre todo delictiva intrínsecamente como él se encargó de decir, por qué cuando la ley le dice que eso no puede surtir efecto, surte efecto, por qué se va a secuestrar -y digo secuestrar, porque se llevó del hospital, que era donde tenían que estar- las 400 historias médicas, y se las llevó de un centro bajo el control de una persona designada por él en ejercicio de la facultad discrecional y en base a su propia confianza. Es decir, se llevan las historias clínicas de donde él tiene una persona de su confianza que tendría que controlarlas, pero se las lleva y a partir de ahí ya no es la persona de su confianza en el hospital sino nadie es capaz de decir qué ha pasado, qué falta y qué sobra en esas historias clínicas. A partir de ahí todos los dictámenes que se vayan haciendo a mí, como abogado de la defensa, me suscitan dudas que estoy en mi derecho de plantear”.
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¡100 blogs!

Tras cinco días de campaña, hemos llegado a los 100 blogs adheridos (aunque, a la hora de escribir esto, probablemente sean algunos más)

Bitácoras personales, de políticos, profesores, enfermeras, empresarios, asociaciones, partidos políticos, portales … cien bloggers que han incluido el banner en sus sitios, han escrito entradas o simplemente se han solidarizado por correo. Cien plumas virtuales que apoyan a Montes, a su equipo y a la Sanidad Pública.

¡Gracias, muchas gracias!

Cuidadanos, no políticos

Ultimamente los impulsores de este proyecto estamos recibiendo furibundas críticas (algunas, incluso al diseño de la página), en las que esencialmente se nos acusa de estar politizados. Suelen acompañarse de cariñosos epítetos del estilo de ‘nazis’, ‘asesinos’, ‘genocidas’ y demás lindezas. Los insultos no nos preocupan, pero sí la percepción que los motiva.

A nuestros estimados críticos queremos hacerles ver que quienes estamos detrás de la iniciativa somos CIUDADANOS sin color político, que entre nosotros hay votantes del PSOE, de IU, de UPyD … e incluso del PP (de acuerdo, solo uno :-), que no debemos pleitesía a partido político alguno y que, de hecho, NINGÚN partido o representante político se ha puesto en contacto con nosotros. Ni falta que hace.

Este es un movimiento ciudadano, social y APOLÍTICO, que lo único que busca es JUSTICIA. Si la tropelía la hubiera cometido un gobierno de cualquier otro signo, aquí nos tendría, reclamando exactamente lo mismo: disculpas, resarcimiento, solidaridad y RESPONSABILIDADES. Aquí estamos por Montes, por su equipo y por los pacientes.

Dejen de ponernos color, que nuestro color es el verde. El verde de la Sanidad Pública. El verde de la esperanza.

¡GRACIAS!

Son 650 las firmas conseguidas, 50 blogs adheridos, cientos de correos recibidos y más de 5.000 visitas, en apenas dos días. ¡Que no decaiga!

Gracias de corazón a todas y todos los que, de una forma u otra, nos habéis manifestado vuestra adhesión; en muchos casos, con inmerecidas muestras de cariño. Porque si alguien merece el cariño, no somos nosotros, sino Montes y su equipo represaliado, los enfermos que son obligados a morir con dolor y los familiares que sufren con su dolor …

Os dejo una carta recibida, y que muestra lo necesario de ese cariño. De todo nuestro cariño:

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Muy SR.MÍO (si esta misiva llega al Dr. Montes):

En mi vida se han dado dos casos especialmente duros para cualquier persona. Uno de ellos el fallecimiento de mi abuelo materno de cáncer de cólon, en una época en la que el tratamiento del dolor aún era claramente deficiente. El otro, trece años después, en 1999, el de su hija, mi madre, cuyo pánico a revivir la agonía de mi abuelo era tan tremendo que, de los 6 primeros meses en los que la enfermedad evolucionaba razonablemente bien, pasó a apagarse poco a poco, con el miedo como compañero hasta el final de sus días. De tal manera que, siendo un tumor de entre los que los tratamientos son efectivos en un altísimo porcentaje (Linfoma de Hodking), hasta los oncólogos no salían de su asombro al ver el avance en el que había entrado de manera imparable la evolución de la enfermedad. Estoy convencida, también porque es sabido que es muy importante en estos casos la voluntad y el estado de ánimo, que influyó de manera decisiva su experiencia traumática con mi abuelo, en el desenlace, entre otros factores, claro está. Los cuidados paliativos que se le aplicaron desde la tarde en la que ingresó para morir, la sedación terminal y el desconocimiento de que se acababa su tiempo, hicieron de su marcha un dulce tránsito. La cara opuesta de lo que mi abuelo tuvo que padecer durante un mes, en ése estado semicomatoso e indigno que le dejó el abuso necesario de las famosas gotas de morfina que se utilizaban en aquél momento…Mi madre quedó dormida, serena…nos ayudó mucho el que no pasara por lo mismo que él para sobrellevar la pena de su pérdida. Y no me quiero ni imaginar lo que hubiéramos padecido si la experiencia se hubiera repetido con ella. Por todo ello, gracias al servicio de Oncología del Hospital General Yagüe de Burgos, dirigido por el Dr. Girón, y gracias por supuesto a todos estos facultativos humanos como usted, Dr. Montes, y sus compañeros Insausti, Gimeno, López Varas y Bernardo.

Gracias simplemente por hacer bien su trabajo, con humanidad.

Eva Gallo
evigallo77.spaces.live.com
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